La construcción del nuevo salón de eventos promovido por Donald Trump en la Casa Blanca quedó detenida por decisión judicial, en un revés que vuelve a abrir el debate sobre los límites del poder presidencial cuando se trata de intervenir uno de los edificios más simbólicos de Estados Unidos.
La orden fue emitida este martes por el juez federal Richard Leon, quien resolvió frenar el proyecto mientras continúa la disputa legal. La obra, valorada en 400 millones de dólares, contemplaba un gran salón con capacidad para 999 personas y ya había comenzado con trabajos preliminares en la zona del ala este.
En su análisis, Leon dejó claro que el presidente no puede impulsar una transformación estructural de esa magnitud sin autorización del Congreso. El magistrado sostuvo que quien ocupa la Casa Blanca administra ese espacio institucional, pero no puede actuar como si le perteneciera para hacer cambios de gran alcance por decisión propia.
El caso surgió a partir de una demanda presentada por una organización dedicada a la preservación histórica, que cuestionó tanto la legalidad del proyecto como el impacto que tendría sobre una parte sensible del complejo presidencial. La medida judicial no supone el cierre definitivo del caso, pero sí congela por ahora el avance de la obra.
La discusión entra ahora en una nueva fase, con la administración Trump defendiendo la iniciativa como una remodelación necesaria y sus opositores insistiendo en que una decisión así no puede ejecutarse al margen del Congreso. Por el momento, el proyecto queda parado y la batalla legal sigue abierta.
Redacción News 360