El déficit comercial de Estados Unidos se amplió en febrero de 2026 y volvió a meter presión sobre la lectura económica del primer trimestre. La cifra oficial quedó en 57,300 millones de dólares, por encima de los 54,700 millones revisados de enero, en un mes en que las importaciones crecieron un poco más rápido que las exportaciones. El dato confirma que, aun con un nivel récord de ventas al exterior, la economía estadounidense sigue comprando fuera a un ritmo que mantiene abierta una de sus tensiones más persistentes.
Las importaciones subieron 4.3% hasta 372,100 millones de dólares, mientras las exportaciones avanzaron 4.2% y llegaron a un récord de 314,800 millones. Esa diferencia fue suficiente para ensanchar el saldo negativo. Dentro de las compras al exterior, el empuje vino sobre todo por bienes de capital, especialmente computadoras, accesorios informáticos y semiconductores, además de aumentos en petróleo crudo y productos farmacéuticos. Del lado exportador, hubo más movimiento en oro y gas natural.
El informe también deja ver otro detalle importante: el déficit de bienes por sí solo subió hasta 84,600 millones de dólares, mientras el superávit de servicios bajó ligeramente a 27,300 millones. Eso ayuda a explicar por qué, incluso con un desempeño fuerte de las exportaciones, el balance general terminó deteriorándose. En otras palabras, el problema no estuvo en una caída de las ventas externas, sino en que el volumen de compras desde fuera volvió a crecer con fuerza.
El dato llega además en un momento especialmente sensible para Washington. La guerra en Oriente Medio, la presión sobre las rutas marítimas y los cambios en política comercial han añadido más ruido a los flujos globales de mercancías. Reuters señala que este repunte del déficit podría restar algo de impulso al crecimiento económico del primer trimestre, aunque el resultado fue menos negativo de lo que esperaban algunos analistas, que preveían un saldo rojo cercano a 61,000 millones de dólares.
Más allá del número puntual, febrero vuelve a dejar una señal incómoda para la economía estadounidense: exporta más que antes, sí, pero sigue importando a un ritmo que le impide cerrar la brecha. Y ese desbalance sigue siendo un termómetro clave en un año donde comercio, inflación y crecimiento vuelven a cruzarse en la misma discusión.
Redacción News 360