El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, sostuvo este lunes una llamada telefónica con el canciller de Irán, Abbas Araghchi, en medio de la tensión que sigue rodeando la crisis entre Teherán y Washington. El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso informó que durante la conversación ambas partes repasaron la situación actual y remarcaron la necesidad de respetar el alto el fuego.
Según la nota oficial difundida por Moscú, Rusia insistió en que la vía diplomática debe mantenerse abierta y en que cualquier nueva ruptura de la tregua podría empujar otra vez la crisis a un punto más peligroso. La llamada no fue presentada como un simple contacto protocolar, sino como parte del movimiento diplomático que sigue activo alrededor de Irán en un momento de mucha inestabilidad.
La conversación se produjo mientras siguen las dudas sobre el futuro inmediato de las negociaciones. Reuters reportó este lunes que la tregua entre Estados Unidos e Irán se acerca a un punto crítico y que, del lado iraní, continúa la desconfianza hacia Washington. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, volvió a defender la diplomacia, pero al mismo tiempo subrayó la necesidad de actuar con cautela frente a Estados Unidos.
Al mismo tiempo, la presión militar y marítima no ha desaparecido. Reuters reportó que Irán sigue evaluando si participará o no en nuevas conversaciones en Pakistán, en medio del bloqueo naval, la captura reciente de un buque iraní y la tensión alrededor del estrecho de Ormuz. Ese cuadro ayuda a entender por qué Moscú decidió mover ficha diplomática este lunes y hablar directamente con Teherán.
Rusia mantiene una línea clara en este episodio: evitar una nueva escalada, sostener el contacto político con Irán y reforzar la idea de que el conflicto no puede seguir empujándose solo por la vía militar. La llamada entre Lavrov y Araghchi entra de lleno en ese esfuerzo, justo cuando el margen de estabilidad sigue siendo corto y la tregua todavía no ofrece garantías firmes de duración.
Redacción News 360