Sherritt busca romper sus negocios en Cuba tras el golpe de las sanciones de Estados Unidos
La minera canadiense Sherritt International abrió un nuevo capítulo en su salida de Cuba. La compañía ya no habla solo de suspender su participación directa en empresas conjuntas dentro de la isla. Ahora busca disolver esos negocios y cortar sus vínculos operativos con un país donde estuvo presente durante décadas.
La decisión llega después del nuevo paquete de sanciones de Estados Unidos contra estructuras económicas cubanas, un movimiento que elevó el riesgo para empresas extranjeras con operaciones en sectores estratégicos de la isla. Sherritt explicó que su acuerdo con la empresa estatal cubana General Nickel Company permite iniciar la disolución de la empresa mixta de Moa si las sanciones impiden mantener actividades materiales de forma razonable.
¿Qué negocio está en el centro del caso?
El punto principal es la empresa mixta de Moa, vinculada a la extracción de níquel y cobalto en el oriente cubano. Sherritt propone entregar su participación en las operaciones cubanas y quedarse con la propiedad completa de la refinería de Fort Saskatchewan, en Alberta, Canadá. La compañía también busca un pago de compensación de unos 277 millones de dólares canadienses, debido a la diferencia de valor entre los activos.
La salida no se limita a la minería. Sherritt también indicó que entregaría su participación en Energas, un negocio energético en Cuba. Eso amplía el golpe a un sector sensible para la isla, en plena crisis eléctrica, falta de combustible y deterioro de la capacidad productiva.
¿Por qué Sherritt quiere acelerar la ruptura?
La empresa afirma que el nuevo marco de sanciones genera impactos urgentes sobre su capacidad para operar. Antes de anunciar la disolución, Sherritt ya había suspendido su participación directa en las empresas conjuntas cubanas y comenzó a repatriar personal extranjero. También advirtió que bancos, proveedores financieros y otros servicios podían dejar de respaldar sus operaciones por temor a quedar expuestos.
En términos prácticos, el problema no es solo producir níquel o cobalto. El riesgo está en mover dinero, asegurar operaciones, sostener contratos, mantener proveedores y operar dentro de una estructura económica cubana cada vez más señalada por Washington.
¿Qué significa para Cuba?
Para La Habana, la salida estructural de Sherritt sería un golpe pesado. La empresa canadiense fue durante años una de las presencias extranjeras más importantes en sectores clave de la economía cubana. Su ruptura afectaría minería, energía, inversión extranjera, ingresos en divisas y confianza empresarial.
El caso también deja una señal para otras compañías extranjeras: operar en Cuba puede volverse más costoso, más riesgoso y más difícil de justificar ante bancos, aseguradoras y socios internacionales.
¿La salida ya está completada?
No. Sherritt está buscando activar los mecanismos de disolución. El proceso puede requerir valoración de activos, negociación con la parte cubana y, si no hay acuerdo, arbitraje. La empresa, sin embargo, dejó claro que quiere avanzar sin demora por el impacto inmediato de las sanciones.
La decisión marca un cambio mayor: una compañía extranjera con décadas de presencia en Cuba no está pausando operaciones por precaución. Está intentando romper su estructura de negocios en la isla para protegerse del nuevo riesgo legal y financiero.
Redacción News 360