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Una respuesta al periodista Jorge Legañoa expuso el guion y la falta de transparencia del acto televisado
La comparecencia ofrecida este jueves por Miguel Díaz-Canel Bermúdez ante medios nacionales y extranjeros, transmitida en cadena por la televisión cubana, dejó más señales de control que de apertura informativa. Más allá del contenido del discurso, fue una frase dirigida a un periodista lo que terminó revelando el verdadero alcance del montaje.
Al responder a Jorge Legañoa, Díaz-Canel afirmó: “esa respuesta tú mismo la has explicado en la televisión nacional de una forma muy elocuente”. La declaración, lejos de ser anecdótica, evidenció una dinámica conocida pero pocas veces admitida de forma tan explícita: el periodismo oficial no pregunta para esclarecer, sino para reforzar un relato previamente construido.
Un escenario sin contraste
Todos los medios presentes en la comparecencia pertenecen al mismo entramado institucional. No hubo periodistas independientes, ni representantes de medios críticos, ni preguntas que pusieran en aprietos al poder. El intercambio se desarrolló en un entorno cerrado, donde las preguntas parecían diseñadas para conducir las respuestas, no para cuestionarlas.
Ningún periodista preguntó por el destino del petróleo recibido durante años desde Venezuela. Nadie pidió explicaciones sobre las decisiones que llevaron al colapso energético actual. Tampoco hubo interrogantes sobre responsabilidades concretas ni sobre posibles errores de gestión. El silencio fue uniforme y sistemático.
Periodismo como extensión del poder
La respuesta del presidente a Legañoa no solo validó una explicación previa difundida en la televisión estatal; confirmó públicamente la alineación entre discurso político y discurso mediático. Cuando el poder felicita al periodista por “explicar bien” la versión oficial, queda anulada cualquier noción de fiscalización o independencia.
El resultado fue una comparecencia sin fricciones, donde se habló de sacrificios futuros sin rendición de cuentas por el pasado, y donde la crisis fue presentada como fenómeno externo, no como consecuencia de decisiones internas.
Una señal preocupante
Lo ocurrido refuerza la percepción de que la prensa oficialista funciona como parte del mecanismo de control, no como intermediaria entre el poder y la ciudadanía. En un país sumido en una crisis profunda, la ausencia de preguntas reales no es un detalle menor: es un síntoma estructural.
La escena transmitida en televisión nacional no mostró diálogo ni transparencia. Mostró un circuito cerrado de validación mutua, mientras millones de cubanos siguen esperando respuestas que nadie en esa sala se atrevió a formular.
Redacción News 360
