El Parlamento Europeo decidió suspender el avance del acuerdo comercial con Estados Unidos este 21 de enero, apenas horas después de que Donald Trump lanzara en Davos nuevas advertencias arancelarias contra Europa y reactivara su presión política sobre Groenlandia.
La decisión fue tomada por el Comité de Comercio Internacional (INTA), cuyos miembros señalaron que las declaraciones del mandatario estadounidense rompen el marco de confianza sobre el que se sostenía el pacto transatlántico. Trump habló abiertamente de imponer aranceles significativos a productos europeos y vinculó el tema comercial a exigencias geopolíticas que han encendido las alarmas en Bruselas.
El choque no quedó ahí. Fuentes parlamentarias confirmaron que la Unión Europea ya trabaja en un paquete de contraaranceles que podría alcanzar hasta 93.000 millones de euros, una cifra inédita en la relación bilateral. No se trata aún de una activación formal, pero sí de una respuesta preparada ante una escalada comercial.
El trasfondo va más allá de los aranceles. La insistencia de Trump en reabrir el debate sobre Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, ha sido interpretada por legisladores europeos como una señal de presión estratégica, incompatible con un acuerdo basado en cooperación y reglas compartidas.
El mensaje desde Bruselas es claro: no habrá avances comerciales mientras persistan las amenazas. En menos de 24 horas, el eje transatlántico pasó del diálogo técnico a una confrontación política abierta, con efectos directos sobre mercados, inversiones y estabilidad global.
Una lectura editorial de News 360.
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