La escalada en Medio Oriente alcanzó un punto crítico tras el impacto de drones contra la planta de Saudi Aramco en Ras Tanura, uno de los complejos de procesamiento y exportación de crudo más grandes del planeta. El ataque provocó incendios y obligó a activar protocolos de seguridad que afectaron temporalmente operaciones clave en la instalación.

En paralelo, un petrolero fue hundido en el Golfo de Omán luego de ser impactado por una embarcación cargada con explosivos, en una zona estratégica cercana a las rutas que conectan con el Estrecho de Ormuz. El incidente incrementa los riesgos para el tránsito marítimo en una de las arterias energéticas más importantes del mundo.
La combinación de daños en infraestructura productiva y amenazas directas al transporte de crudo provocó un repunte inmediato en los precios internacionales del petróleo, con alzas de dos dígitos en las cotizaciones del Brent y el WTI, además de volatilidad en mercados bursátiles sensibles al sector energético.

La situación añade presión a la seguridad energética global y eleva la incertidumbre sobre el suministro desde el Golfo Pérsico, en medio de un conflicto que continúa expandiéndose.
Redacción News 360