Una nueva controversia en materia de seguridad estratégica se desató el 17 de febrero de 2026, cuando Christopher Yeaw, asistente del Secretario de Estado de Estados Unidos para Control de Armas y No Proliferación, afirmó que China habría realizado una prueba nuclear subterránea en junio de 2020 en el histórico sitio de ensayos de Lop Nur, ubicado en la región de Xinjiang.
La declaración fue realizada durante un evento en el Hudson Institute en Washington. Según explicó el funcionario, el 22 de junio de 2020 una estación sísmica situada en Kazajistán detectó un evento de magnitud 2.75. De acuerdo con la interpretación presentada por Yeaw, las características del registro sísmico no serían consistentes con un terremoto natural ni con una explosión minera convencional, lo que, según su exposición, podría ser compatible con una detonación subterránea de bajo rendimiento.
China respondió de manera inmediata rechazando las acusaciones. Un portavoz de su embajada en Washington calificó las afirmaciones como “totalmente infundadas” y reiteró que el país no realiza pruebas nucleares desde 1996, año en que efectuó su último ensayo reconocido antes de declarar una moratoria voluntaria.
La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO), que opera una red internacional de monitoreo sísmico, confirmó que ese día registró dos eventos de baja intensidad separados por segundos, pero señaló que los datos disponibles no permiten establecer de manera concluyente si se trató de una explosión nuclear.
El señalamiento estadounidense se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica y tras la expiración, en febrero de 2026, del tratado New START entre Estados Unidos y Rusia. Aunque no existe verificación independiente que confirme la acusación, el episodio reaviva el debate internacional sobre transparencia nuclear y mecanismos de control de armamentos en un escenario estratégico cada vez más complejo.
Redacción News 360