El canciller ruso afirmó que no hay motivos para el optimismo y subrayó que las negociaciones aún enfrentan obstáculos de fondo.
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, expresó este martes escepticismo ante la presión ejercida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Europa y Ucrania, al considerar que no existen razones para entusiasmarse con un avance rápido hacia la paz. Sus declaraciones fueron difundidas por la agencia estatal RIA Novosti.
Según Lavrov, aunque Washington ha intensificado gestiones diplomáticas y ha instado a actores europeos y a Kiev a moverse en dirección a un acuerdo, el proceso de negociación sigue siendo largo y complejo. En su valoración, los pasos dados hasta ahora no permiten concluir que un entendimiento esté cercano, debido a desacuerdos estructurales que permanecen sin resolver.
El canciller ruso señaló que las conversaciones en curso continúan enfrentando dificultades sustantivas, entre ellas las posiciones contrapuestas sobre seguridad, garantías mutuas y el marco político que debería sostener un eventual acuerdo. Desde Moscú, la lectura es que la presión externa, por sí sola, no altera las realidades de fondo del conflicto ni acorta automáticamente los tiempos diplomáticos.
Las declaraciones se producen en un momento en que distintos gobiernos occidentales han sugerido señales de movimiento en el terreno diplomático, tras contactos recientes y esfuerzos de mediación. Sin embargo, desde la cancillería rusa se insiste en que los avances parciales no deben confundirse con un giro decisivo hacia el fin de la guerra.

El mensaje de Lavrov refuerza la postura de cautela que Rusia ha mantenido de manera sostenida frente a iniciativas impulsadas desde Occidente. Para Moscú, cualquier solución duradera requerirá negociaciones prolongadas, ajustes políticos profundos y consensos que, a juicio de sus autoridades, aún no se vislumbran en el corto plazo.
Redacción News 360