El presidente Donald Trump afirmó esta semana que su administración revocará la ciudadanía estadounidense a inmigrantes naturalizados que sean condenados por defraudar a ciudadanos, incluyendo a personas procedentes de Somalia y otros países. La declaración fue realizada el 13 de enero de 2026, durante un acto público en Detroit.
Trump sostuvo que la ciudadanía no puede convertirse en un “escudo de impunidad” para quienes, una vez naturalizados, cometen delitos graves contra la población. Según explicó, la medida se enfocaría exclusivamente en casos con condena judicial firme, y estaría sustentada en los mecanismos legales ya existentes para anular naturalizaciones obtenidas o sostenidas bajo fraude o conducta criminal grave.
Desde el punto de vista legal, la revocación de ciudadanía en Estados Unidos no es automática ni administrativa, sino que requiere procesos judiciales específicos. Aun así, el anuncio marca una línea política clara dentro de la estrategia de endurecimiento migratorio impulsada por Trump desde su regreso al poder.
El mensaje apunta a reforzar la idea de que la naturalización conlleva derechos, pero también responsabilidades permanentes, y que los delitos financieros contra ciudadanos estadounidenses tendrán consecuencias severas, independientemente del origen del infractor.