Investigaciones apuntan a la salida diaria de unos 40 000 barriles mientras la isla enfrenta apagones masivos
Una investigación basada en datos energéticos, seguimiento marítimo y análisis gubernamentales internacionales indica que Cuba habría revendido una parte sustancial del petróleo recibido desde Venezuela, incluso en momentos de aguda crisis eléctrica interna. Las cifras manejadas apuntan a unos 40 000 barriles diarios, lo que representaría alrededor del 60 % del volumen total enviado por Caracas.
Durante el período analizado, los envíos venezolanos a la isla se habrían situado en torno a 70 000 barriles diarios de crudo y derivados. Sin embargo, los niveles reales de consumo energético en Cuba —marcados por apagones prolongados, parálisis industrial y restricciones severas— no se corresponden con ese volumen, lo que ha llevado a especialistas a identificar un excedente que no se queda en el país.
El patrón que despierta sospechas
El análisis de rutas marítimas muestra un comportamiento recurrente: buques petroleros descargan en puertos cubanos y, posteriormente, embarcaciones con carga similar salen hacia mercados externos, especialmente en Asia. Este patrón ha sido interpretado como reexportación de crudo o de productos derivados, una práctica utilizada para obtener divisas en un contexto de colapso financiero interno.
Desde el punto de vista económico, la lógica es clara: el petróleo subsidiado se convierte en una fuente de ingresos externos, aun cuando el país atraviesa una de las peores crisis energéticas de su historia reciente. Para la población, el contraste es directo: apagones diarios mientras el combustible sale del país.
Impacto interno y lectura política
La posible reventa del petróleo ocurre en un momento crítico. Hospitales, transporte público, industrias y servicios básicos operan con limitaciones severas debido a la falta de energía. La decisión de priorizar ingresos externos por encima del consumo interno abre un debate profundo sobre gestión, responsabilidades y modelo económico.
Más allá de la cifra exacta, el dato central es estructural: una parte significativa del petróleo no se utiliza para aliviar la crisis nacional, sino que se inserta en circuitos comerciales internacionales. Esta práctica refuerza la percepción de que la emergencia energética en Cuba no es solo resultado de escasez, sino también de decisiones políticas y financieras.
Un esquema bajo mayor escrutinio
En un contexto de sanciones, presión internacional y cambios en los equilibrios regionales, el esquema energético entre Cuba y Venezuela queda bajo observación creciente. La combinación de crisis interna, reventa de recursos y opacidad informativa coloca el tema en el centro del debate sobre el futuro inmediato del país.
Mientras tanto, para millones de cubanos, la ecuación sigue siendo la misma: menos electricidad en casa, más combustible fuera de la isla.
Redacción News 360
