El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que dio instrucciones al ejército de Israel para extender su control sobre la Franja de Gaza hasta alcanzar el 70% del territorio, una decisión que eleva la presión militar en una zona devastada por meses de ofensiva, desplazamientos masivos y una crisis humanitaria que sigue creciendo.
La declaración marca un nuevo paso en la estrategia israelí dentro de Gaza. Hasta ahora, los reportes indicaban que las fuerzas israelíes mantenían control sobre alrededor del 60% del enclave. Con la nueva orden, el avance buscaría sumar otro tramo territorial y dejar bajo dominio militar israelí casi tres cuartas partes de la Franja.
La medida también genera tensión porque supera los márgenes establecidos tras el alto el fuego de octubre de 2025, cuando Israel conservó control sobre una parte importante del territorio, pero no sobre una proporción tan amplia como la que ahora se plantea.
¿Qué significa controlar el 70% de Gaza?
En términos prácticos, significa ampliar la presencia militar israelí sobre más zonas de la Franja, restringir aún más el margen de movimiento de la población palestina y reducir el espacio bajo control efectivo de las estructuras locales. Gaza es un territorio pequeño, densamente poblado y con infraestructura severamente dañada, por lo que cualquier expansión militar tiene consecuencias inmediatas sobre civiles, rutas de evacuación, acceso a alimentos, servicios médicos y distribución de ayuda.
No se trata solo de una cifra. Hablar de 70% implica que gran parte del territorio quedaría sometido a control militar directo o a operaciones activas, con impacto sobre barrios, carreteras, zonas residenciales y puntos de asistencia.
¿Por qué Israel quiere avanzar más dentro de Gaza?
La explicación israelí apunta a mantener presión sobre Hamás y limitar su capacidad operativa. Desde el inicio de la guerra, Israel ha defendido sus operaciones como parte de una campaña para desmantelar la infraestructura militar del grupo.
Pero la ampliación del control territorial también abre preguntas sobre la duración de la presencia israelí en Gaza, el futuro del alto el fuego y el destino de la población civil. Cada avance militar modifica el terreno político y humanitario, especialmente cuando no existe una ruta clara para una administración estable del enclave después de las operaciones.
¿Qué impacto puede tener sobre los civiles?
El impacto más inmediato sería mayor presión sobre una población ya golpeada por desplazamientos, escasez, destrucción de viviendas y falta de servicios básicos. En Gaza, mover una línea militar unos kilómetros puede cerrar caminos, aislar comunidades o dificultar el ingreso de ayuda.
Los reportes recientes de nuevos ataques y víctimas civiles aumentan la preocupación internacional. Aunque Israel sostiene que sus objetivos son combatientes de Hamás, organizaciones humanitarias y gobiernos extranjeros han advertido durante meses sobre el alto costo civil de la ofensiva.
¿Qué puede pasar ahora?
La orden puede complicar cualquier intento de sostener acuerdos previos, aumentar la presión diplomática sobre Israel y provocar nuevas reacciones internacionales. También puede endurecer la posición de Hamás en negociaciones futuras, especialmente si el avance militar cambia de forma permanente el mapa interno de Gaza.
Por ahora, la declaración deja una señal clara: Israel no habla de reducir su presencia en Gaza, sino de ampliarla. La cifra anunciada coloca el control militar sobre el territorio en el centro de una crisis que combina guerra, presión diplomática y una situación humanitaria cada vez más difícil.
Redacción News 360