Informes recientes de inteligencia de Estados Unidos concluyen que Irán no tiene incentivos para aflojar en el corto plazo su control sobre el estrecho de Ormuz, porque esa vía sigue siendo la principal herramienta de presión que conserva frente a Washington. La evaluación, atribuida a tres fuentes familiarizadas con el asunto, sostiene que Teherán ve ese paso marítimo como su palanca más útil en plena crisis.
El estrecho de Ormuz no es un punto cualquiera. Por esa franja pasa cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo, de modo que cualquier restricción allí golpea precios, seguros, rutas marítimas y nervios políticos a escala global. En la lectura de la inteligencia estadounidense, Irán entiende perfectamente ese peso y no parece dispuesto a renunciar rápido a una ventaja que le da capacidad de presión económica y margen de negociación.
Mientras tanto, lo que se ha visto no es una reapertura amplia, sino una flexibilización limitada. Este viernes trascendió que Irán autorizó el paso de barcos con bienes esenciales destinados a sus propios puertos, siempre bajo coordinación con autoridades iraníes y siguiendo protocolos definidos por Teherán. Eso alivia una parte muy puntual del problema, pero no cambia la lectura principal de que el control sigue firme y de que la normalización del tránsito está lejos.
La conclusión que dejan estas evaluaciones es bastante clara: Washington no espera una salida rápida por voluntad iraní. En otras palabras, la presión sobre Ormuz sigue siendo una pieza central de esta guerra, y en este momento Teherán parece decidido a conservarla el mayor tiempo posible.
Redacción News 360