El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que debió modificar de forma urgente su itinerario de viaje tras recibir alertas de seguridad que lo llevaron a temer por su vida durante un desplazamiento reciente en el país. El propio mandatario relató el episodio en un espacio oficial de gobierno, describiéndolo como una medida preventiva ante un riesgo inminente.
Según explicó, el plan inicial contemplaba el aterrizaje de un helicóptero en una zona donde, de acuerdo con su versión, las condiciones de seguridad no estaban garantizadas. “Tengo que confesar que llevo dos días viajando para escapar de que me maten”, afirmó Petro, al detallar que decidió no aterrizar por el temor a un ataque contra la aeronave. En el traslado viajaban también miembros de su familia.
El presidente señaló que, ante ese escenario, se optó por desviar la ruta y permanecer varias horas en mar abierto antes de llegar a un punto distinto al programado. “Cogimos mar abierto durante cuatro horas”, dijo, subrayando que la prioridad fue evitar cualquier exposición innecesaria.
Petro ubicó el riesgo en una región donde operan estructuras armadas ilegales, lo que, según su criterio, incrementa la vulnerabilidad de los desplazamientos oficiales. Aunque mencionó la posibilidad de un atentado, no se ha hecho público hasta ahora un informe técnico de las autoridades de seguridad que confirme un ataque ejecutado o disparos contra la aeronave.
La información disponible se sustenta en la declaración directa del jefe de Estado, quien presentó el episodio como una decisión de autoprotección ante evaluaciones de riesgo. El gobierno no ha difundido detalles adicionales sobre protocolos activados, inteligencia previa o medidas posteriores.
El relato presidencial vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de la seguridad en determinadas zonas del país y la complejidad de garantizar desplazamientos oficiales en contextos marcados por la presencia de grupos armados y tensiones persistentes.
Redacción News 360