Bucarest elevó su respuesta política y militar después de que tres aeronaves no tripuladas fueran derribadas entre el 24 y el 26 de julio. El Gobierno rumano asegura que los componentes recuperados son de procedencia rusa, mientras Moscú rechaza las acusaciones y anticipa posibles represalias.
Rumania ordenó este lunes 27 de julio la expulsión de un miembro de la Embajada de Rusia en Bucarest, en respuesta a una sucesión de incursiones de drones que las autoridades calificaron como una violación grave y reiterada de su soberanía nacional.
El funcionario fue declarado persona no grata y deberá abandonar el territorio rumano en un plazo máximo de cinco días. Su identidad no fue revelada públicamente.
La decisión fue comunicada al embajador ruso Vladimir Lipaev durante una convocatoria formal en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. En la reunión, representantes rumanos presentaron fragmentos recuperados de uno de los drones destruidos dentro del territorio nacional.
La Fiscalía confirmó oficialmente que los componentes examinados eran de procedencia rusa, según el comunicado difundido por la Cancillería de Rumania.
¿Qué ocurrió en el espacio aéreo rumano?
Entre el viernes 24 y el domingo 26 de julio, pilotos de aviones F-16 de la Fuerza Aérea rumana derribaron tres drones que habían ingresado sin autorización en el espacio aéreo del país.
Los incidentes ocurrieron mientras Rusia intensificaba sus ataques contra objetivos e infraestructura en Ucrania, especialmente en áreas próximas a la frontera fluvial con Rumania.
Uno de los aparatos fue derribado el domingo a las 10:13 de la mañana, después de penetrar en territorio rumano. La operación fue ejecutada por un F-16 cerca de la región del delta del Danubio y del mar Negro, una zona especialmente sensible por su cercanía con los puertos ucranianos atacados por Moscú.
Las autoridades rumanas sostienen que las incursiones no pueden considerarse episodios aislados ni simples desvíos accidentales. Bucarest afirmó que Rusia es la única responsable de los incidentes y del deterioro de la seguridad regional.
¿Por qué Rumania decidió expulsar a un diplomático?
La expulsión constituye una protesta política directa contra Moscú y representa una escalada respecto a las habituales convocatorias diplomáticas o notas de condena.
Rumania no solo entregó una nota verbal al embajador ruso, sino que además llamó a consultas a su propio representante diplomático en Moscú. La medida permite al Gobierno evaluar sus próximos pasos y coordinar una respuesta con sus aliados de la OTAN y de la Unión Europea.
Para Bucarest, las incursiones afectan una dimensión que va más allá de sus fronteras nacionales. Al ser Rumania miembro de ambas organizaciones, cualquier ingreso no autorizado en su espacio aéreo también supone una penetración en territorio protegido por la OTAN y la Unión Europea.
El Ministerio de Exteriores calificó las acciones como ilegales, irresponsables, inadmisibles e intolerables, y afirmó que adoptará todas las medidas necesarias para proteger a la población y la seguridad nacional.
¿La amenaza terminó después de los tres derribos?
No. La tensión continuó este lunes.
El sistema de vigilancia del Ministerio de Defensa detectó a las 9:29 de la mañana un nuevo objetivo aéreo aproximadamente a 25 kilómetros al sureste de Sulina, después de otra jornada de ataques rusos contra territorio ucraniano cercano a la frontera.
Las autoridades activaron una alerta aérea y movilizaron sus sistemas de defensa. La advertencia terminó a las 10:09, después de que el aparato dejara de representar una amenaza inmediata.
El nuevo episodio demostró que el riesgo no desapareció tras el derribo de los tres drones anteriores y que la frontera oriental rumana permanece sometida a una presión militar constante.
La cercanía entre los ataques en Ucrania y el territorio rumano obliga a Bucarest a mantener aviones de combate, radares y sistemas antiaéreos en un nivel elevado de disponibilidad.
Cada lanzamiento contra las regiones ucranianas próximas al Danubio aumenta la posibilidad de que drones dañados, desviados o dirigidos deliberadamente crucen la frontera.
¿Qué respondió Rusia?
La Embajada rusa rechazó las acusaciones formuladas por el Gobierno rumano y las describió como infundadas.
Moscú sostuvo que sus fuerzas nunca habían dirigido drones contra objetivos situados en Rumania. La representación diplomática también señaló que podrían adoptarse medidas de represalia, lo que habitualmente implica la expulsión de un funcionario rumano o una reducción de la presencia diplomática del país en Rusia.
Sin embargo, la posición de Bucarest se apoya en los fragmentos recuperados sobre su territorio y en las conclusiones de la investigación realizada por la Fiscalía.
El desacuerdo ya no se limita a determinar quién operaba los drones. El punto central es que tres aparatos penetraron en territorio rumano en tres días consecutivos y fueron destruidos por aviones de combate de un Estado miembro de la OTAN.
Una frontera cada vez más expuesta
Rumania comparte una extensa frontera con Ucrania y se encuentra frente a algunas de las rutas utilizadas para transportar productos agrícolas, combustibles y ayuda internacional.
La intensificación de los ataques rusos contra la infraestructura portuaria ucraniana del Danubio ha colocado a las comunidades rumanas fronterizas en una posición vulnerable.
Las repetidas alertas, el despliegue de aviones F-16 y la recuperación de fragmentos de drones han transformado una amenaza que antes parecía distante en un problema directo de seguridad nacional.
Hasta el momento, Bucarest ha respondido mediante operaciones defensivas, protestas diplomáticas y coordinación con sus socios internacionales. No existe un anuncio oficial sobre la activación de mecanismos de defensa colectiva de la OTAN.
La expulsión del diplomático ruso, sin embargo, marca un cambio en el tono de la respuesta. Rumania dejó claro que no tratará las nuevas incursiones como accidentes menores y que cualquier repetición podría generar consecuencias políticas y militares más amplias.
El episodio profundiza el deterioro de las relaciones entre Bucarest y Moscú y confirma que la guerra en Ucrania continúa proyectando sus riesgos sobre los países vecinos.
Redacción News 360