Rusia y Kazajistán avanzan en un acuerdo estratégico para construir la primera central nuclear kazaja, un proyecto de gran escala que será liderado por Rosatom y financiado en buena parte con crédito estatal ruso.
La planta estará ubicada cerca de Ulken, junto al lago Balkhash, y tendrá dos reactores rusos VVER-1200. El plan coloca a Moscú en una posición clave dentro del futuro energético de Kazajistán, un país que busca reducir su dependencia del carbón y asegurar electricidad estable para las próximas décadas.
Putin presentó el acuerdo como algo más amplio que levantar una central. Habló de crear una industria nuclear completa, con formación de especialistas, educación técnica y desarrollo de personal kazajo para operar el sector.
¿Por qué este acuerdo es importante para Kazajistán?
Kazajistán necesita reforzar su seguridad energética. El país tiene una economía en crecimiento, alto consumo industrial y una fuerte dependencia del carbón para generar electricidad.
Una central nuclear le permitiría producir energía constante, reducir emisiones y diversificar su sistema eléctrico. Para el gobierno kazajo, el proyecto tiene valor estratégico porque apunta a una fuente estable de energía a largo plazo.
¿Qué gana Rusia con este proyecto?
Rusia gana influencia en Asia Central en un sector muy sensible: la energía nuclear. No se trata solo de vender tecnología, sino de quedar vinculada durante décadas al financiamiento, construcción, mantenimiento, combustible, formación y operación técnica de la planta.
Rosatom refuerza así su presencia internacional y Moscú mantiene peso en una región donde también compiten China, Europa y Estados Unidos.
¿Cuándo podría estar lista la planta?
La construcción activa está prevista para 2027. El primer reactor podría entrar en operación a comienzos de 2034, si el calendario avanza sin retrasos grandes.
El proyecto será costoso, técnico y de largo plazo. También requerirá preparación de personal, infraestructura de seguridad, regulación nuclear y respaldo político sostenido.
¿Qué mensaje deja el acuerdo?
El pacto muestra que Kazajistán quiere asegurar energía para el futuro, pero también confirma que Rusia sigue usando sus capacidades nucleares como herramienta de influencia fuera de sus fronteras.
La central no será solo una obra energética. Será una pieza de peso en la relación entre Moscú y Astaná durante varias décadas.
Redacción News 360