La industria turística cubana atraviesa uno de sus momentos más difíciles en décadas. Los últimos datos disponibles muestran que la isla recibió apenas 30.883 visitantes internacionales durante mayo, mientras que las llegadas acumuladas en lo que va de 2026 registran una caída del 58,4% en comparación con el mismo período del año anterior.
La cifra representa un duro golpe para uno de los sectores que históricamente ha sido considerado una de las principales fuentes de ingresos en moneda extranjera para el país. El descenso ocurre además en un contexto marcado por apagones prolongados, escasez de combustible, dificultades en el transporte y una economía que continúa mostrando señales de deterioro.
El impacto también se refleja en la infraestructura hotelera. Durante el primer trimestre del año, la ocupación promedio de las habitaciones disponibles apenas alcanzó el 13%, un nivel extremadamente bajo para una industria diseñada para operar con una alta afluencia de visitantes internacionales.
¿Por qué preocupa tanto la caída del turismo?
Porque el turismo no solo genera ingresos para hoteles y cadenas estatales. También impulsa sectores como el transporte, la gastronomía, el comercio, los servicios y miles de empleos vinculados directa o indirectamente a la actividad turística.
Cuando disminuye la llegada de visitantes, también se reduce la entrada de divisas, algo especialmente sensible para un país que enfrenta dificultades para importar alimentos, combustible y otros productos esenciales.
La situación ha alcanzado incluso a instalaciones consideradas símbolos del turismo de lujo en Cuba. Entre ellas figura el Gran Hotel Manzana Kempinski, uno de los establecimientos más conocidos de La Habana, cuya actividad se ha visto afectada por la fuerte contracción del sector.
¿Qué está provocando este desplome?
Especialistas señalan una combinación de factores. Entre ellos destacan los frecuentes apagones, las dificultades para garantizar servicios estables, la reducción de vuelos internacionales, la crisis económica interna y las sanciones impuestas a empresas vinculadas al conglomerado estatal GAESA.
A esto se suma la pérdida de atractivo frente a otros destinos del Caribe que ofrecen mejores condiciones operativas, mayor estabilidad energética y una infraestructura más competitiva para los visitantes internacionales.
¿Qué países están dejando de viajar a Cuba?
Los datos muestran una reducción significativa en mercados que durante años fueron fundamentales para el turismo cubano, especialmente Canadá y Rusia.
Aunque continúan llegando viajeros procedentes de Estados Unidos, una parte importante corresponde a cubanos residentes en el exterior que visitan a sus familiares. Este perfil genera una dinámica económica distinta a la del turismo tradicional de ocio, que suele representar un mayor gasto en hoteles, excursiones y servicios.
¿Qué puede ocurrir si la tendencia continúa?
La prolongación de esta caída podría aumentar la presión sobre una economía que ya enfrenta múltiples dificultades. Menos turistas significa menos ingresos, menor ocupación hotelera y mayores desafíos para sostener inversiones realizadas durante años en el sector turístico.
Mientras las autoridades buscan fórmulas para reactivar la llegada de visitantes, los números muestran que la recuperación sigue lejos y que el turismo cubano atraviesa una de las etapas más complejas de su historia reciente.
Redacción News 360