La administración de Donald Trump dio este sábado otro paso duro en medio de la crisis con Irán. El secretario de Estado, Marco Rubio, revocó la residencia legal de Hamideh Soleimani Afshar, sobrina del general iraní Qasem Soleimani, y también la de su hija. Poco después, ambas quedaron bajo custodia de ICE a la espera de su proceso de deportación.
La medida fue confirmada por el propio Departamento de Estado, que justificó la decisión alegando apoyo público al régimen iraní y expresiones contra Estados Unidos. La acción no se limitó a este caso: también fueron revocadas visas o protecciones migratorias a otros ciudadanos iraníes vinculados al poder en Teherán, aunque no todos se encontraban dentro del país al momento de la decisión.
El punto más delicado aquí es que el caso toca directamente a la familia de una de las figuras más simbólicas para Irán en los últimos años. Qasem Soleimani fue durante años uno de los hombres más poderosos del aparato militar iraní y murió en un ataque estadounidense en 2020. Que ahora Washington actúe contra parientes suyos que vivían en Estados Unidos le añade un peso político evidente a la medida.
Más allá del golpe migratorio, la decisión manda un mensaje claro en plena escalada entre Washington y Teherán: la presión ya no se está quedando solo en el frente militar o diplomático, sino que también está alcanzando a personas con vínculos familiares y políticos con la cúpula iraní.
Redacción News 360