Los precios del petróleo retrocedieron este lunes en una sesión marcada por la tensión y los cambios bruscos, mientras los operadores seguían de cerca cualquier señal sobre posibles contactos entre Estados Unidos e Irán y evaluaban el alcance real de las afectaciones al suministro por las disrupciones en las rutas marítimas.
La caída se produjo después de varios días de fuerte presión alcista por la guerra en la región y por la preocupación en torno al tránsito de crudo a través del Estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético mundial. Aun así, el mercado no terminó de asumir que la pérdida de suministro vaya a mantenerse de forma prolongada, y esa duda pesó sobre los precios en medio de una jornada agitada.
Durante la sesión, los contratos de referencia se movieron con fuerza a uno y otro lado. Reuters reportó que el Brent llegó a bajar hasta 108.67 dólares por barril y el West Texas Intermediate tocó 110.58 dólares, en un mercado que reaccionaba tanto a la guerra como a las versiones sobre posibles conversaciones para reducir las hostilidades.
Al mismo tiempo, persistía la inquietud por el transporte marítimo y por la capacidad de los exportadores para mantener flujos estables si continúan los riesgos en la zona. Esa combinación de tensión militar, dudas sobre la navegación y falta de claridad política mantuvo a los inversores operando con cautela.
La atención del mercado sigue puesta ahora en dos frentes: cualquier señal de alivio diplomático entre Washington y Teherán, y la posibilidad de que las rutas de embarque vuelvan a operar con normalidad. Mientras eso no ocurra, el petróleo seguirá moviéndose al ritmo de cada novedad que salga desde la región.
Redacción News 360