El Fondo Monetario Internacional considera que las economías del Golfo tienen margen para recuperarse después del golpe provocado por la guerra y la disrupción energética, pero deja claro que la región sigue bajo presión y no está fuera de peligro. La advertencia llega en medio de una normalización parcial en algunos frentes, mientras otros siguen muy lejos de volver a su nivel previo.
La proyección para este año fue recortada a 1.1%, una señal directa del daño que dejó la crisis sobre la actividad regional. Aun así, el organismo estima que el crecimiento podría repuntar hasta 4.8% en 2027 si se estabilizan la producción, el comercio energético y la circulación por las rutas clave del Golfo. Esa mejora, sin embargo, depende de que no vuelva a romperse el equilibrio actual.
El punto más delicado sigue siendo el tránsito por el estrecho de Ormuz, que continúa por debajo de sus niveles anteriores al conflicto. A eso se suma la presión sobre puertos iraníes, los problemas logísticos acumulados y el impacto sobre cadenas de suministro que todavía no se reordenan por completo. El mensaje es simple: hay rebote posible, pero la base sigue siendo frágil.
El FMI también puso una alerta sobre la respuesta de los gobiernos. Su línea es evitar subsidios generales a los combustibles y concentrar la ayuda en medidas temporales y focalizadas, para no distorsionar precios ni agravar la presión fiscal en un momento en que la deuda pública global ya se encuentra en niveles históricamente altos y podría seguir subiendo si el shock energético se prolonga.
Otro punto que pesa en la evaluación es que el daño no se limitó al petróleo y al gas. La guerra también dejó vulnerabilidades visibles en infraestructura tecnológica y en operaciones ligadas a servicios digitales, un frente cada vez más importante para varias economías del Golfo que han apostado por diversificar su base productiva.
La preocupación tampoco queda encerrada en la región. El propio Fondo estima que más de una docena de países podrían buscar apoyo financiero por el encarecimiento de la energía y las interrupciones comerciales derivadas de la guerra. Ese dato refuerza la idea de que el Golfo puede recuperarse antes que otros, pero lo hará dentro de una economía mundial todavía golpeada.
En resumen, el FMI no está diciendo que el Golfo salió del problema. Está diciendo que tiene capacidad para levantarse, pero con una condición clara: que no haya una nueva escalada, que las rutas energéticas no vuelvan a trabarse y que la presión fiscal no termine convirtiendo esta recuperación en otro episodio corto.
Redacción News 360