Estados Unidos anunció este sábado una sanción contra Luis Roberto Cañas Novoa, viceministro del Interior de Nicaragua, al que señala por su presunta participación en violaciones graves de derechos humanos. La medida fue comunicada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y lo deja impedido de entrar a territorio estadounidense.
No se trata de un castigo financiero amplio como los que congelan activos o bloquean operaciones en general. Lo divulgado hasta ahora apunta a una sanción de visa, una herramienta que Washington usa para marcar públicamente a funcionarios extranjeros vinculados con abusos graves o corrupción y cerrarles el acceso a Estados Unidos.
El movimiento llega apenas dos días después de otro golpe contra la cúpula nicaragüense. Esta misma semana, el Tesoro sancionó a dos hijos de Daniel Ortega y Rosario Murillo, además de funcionarios y empresas relacionadas con el sector del oro, al que Washington acusa de servir de apoyo económico al aparato de poder en Managua.
La fecha también tiene peso. El anuncio coincide con un nuevo aniversario de las protestas de abril de 2018, punto de quiebre en Nicaragua y arranque de una etapa de represión que, según reportes internacionales, dejó centenares de muertos, presos políticos, exiliados, medios cerrados y miles de organizaciones canceladas.
La secuencia deja un mensaje claro. Washington no está soltando la presión sobre Managua. Primero golpeó la estructura económica y familiar del poder. Ahora señaló a un funcionario del aparato de control interno. La línea que está marcando Estados Unidos es de mayor presión, sin señales de alivio a corto plazo.
Redacción News 360