Una nueva controversia sacude el ámbito sanitario y político tras revelarse que el gobierno de México comprometió más de 12 millones de dólares en la compra de medicamentos a una empresa vinculada al sistema estatal cubano, mediante contratos otorgados sin licitación pública. La operación, centrada en fármacos oncológicos, ha encendido cuestionamientos sobre transparencia y manejo de recursos.
De acuerdo con investigaciones periodísticas recientes, los acuerdos fueron adjudicados a la compañía Neuronic Mexicana, señalada como parte de una red empresarial asociada al sector biotecnológico estatal de Cuba. Los contratos, que superan los 200 millones de pesos, incluyen medicamentos utilizados en tratamientos contra el cáncer y otros insumos hospitalarios.
El punto más delicado radica en la estructura de la empresa beneficiada. Reportes indican que Neuronic mantiene vínculos con entidades como BioCubaFarma y laboratorios estatales cubanos, lo que sugiere que los fondos terminan canalizándose hacia instituciones controladas por el aparato estatal de la isla. Esta relación ha sido observada en auditorías y análisis previos.
La polémica se intensifica al considerar el contexto interno cubano, donde persisten denuncias por escasez de medicamentos esenciales, incluidos tratamientos oncológicos. Esto abre interrogantes sobre la exportación de estos productos mientras la población enfrenta dificultades para acceder a ellos.
Hasta el momento, no se ha presentado una explicación oficial detallada sobre los criterios utilizados para la adjudicación directa ni sobre los mecanismos de control aplicados en estos contratos.
El caso reabre el debate sobre transparencia en las compras públicas y el impacto real de este tipo de acuerdos en medio de crisis sanitarias simultáneas.
Redacción News 360