La economía italiana crecerá apenas 0,6% en 2026 y 0,5% en 2027, según el nuevo informe del Banco de Italia, que recortó sus estimaciones anteriores y dibujó un panorama más flojo para los próximos dos años. La nueva proyección también prevé un crecimiento de 0,6% en 2028, lo que confirma una etapa prolongada de expansión por debajo del 1%.
Al mismo tiempo, el banco central italiano elevó su previsión de inflación armonizada hasta 2,6% para 2026 y 1,8% para 2027, en un contexto marcado por el encarecimiento de la energía y una mayor incertidumbre internacional. El informe vincula ese deterioro al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios energéticos y sobre la demanda interna.
El ajuste complica además el escenario para el gobierno de Giorgia Meloni, porque las nuevas cifras quedan por debajo de objetivos previos y llegan justo cuando Roma intenta sostener sus cuentas públicas en medio de un entorno externo más inestable. En paralelo, el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, ya había advertido que la crisis en Medio Oriente puede afectar el crecimiento, el déficit y el margen fiscal italiano.
Más allá del dato puntual, el mensaje del Banco de Italia es claro: la economía sigue creciendo, pero a un ritmo muy débil, con inflación otra vez bajo presión y con menos espacio para el optimismo en el corto plazo.
Redacción News 360